27 febrero 2013
El estómago siempre está alerta a los sonidos que provienen del exterior, y afortunada o desafortunadamente logra comunicación por medio de olores, sonidos abruptos que terminan en la boca o en el ano, y cuando recibe o expulsa su alimento, en cualquiera de las configuraciones naturales, forzadas o laxas a las que sea sometido según el dueño del modelo del estómago en turno.
26 febrero 2013
Imagino que escribo esto mientras mis compañeros de trabajo escuchan el tecleo, plac, plac, plac, las comas, los espacios, los retornos, el sonido del ratón al pulsar guardar, el suave retroceso al pulsar delete.
Imagino que creen que escribo un justificante médico. O que le escribo un correo a mi novia, un correo cursi, lleno de corazones, de miel desbordada. Imagino que creen que escribo mi carta de renuncia por el malvado de mi ex jefe y un sinfin de razones sin meditar y que me llevaron a tomar la iniciativa, dejarlos solos, abandonados en nuestra jaula azúl llena de cantos de cumpleaños comprometidos, de café con sabor terrible, de olor a zapatos, axilas, nalgas sudadas y hediondo perfume para mujer y caballero. Los imagino esperando la noticia.
25 febrero 2013
Siempre que me siento a entrenarme para escribir bien, descubro un mundo terrible que está ahí afuera esperando a ser narrado. Todo se agolpa en las puntas de los dedos, entre los espacios de las teclas, en el grafito, en la madera de los lápices que utilizo como armas personales en esta guerra contra el vacío de letras.
Supongo que las ideas permanecen dormidas, que descansan plácidamente hasta que un golpeteo regular las despierta y se alistan todas con sus mochilas y provisiones por si pasan penas en el viaje. Seguro muchas de ellas quedan perdidas entre garabatos, teclazos y dibujos que regularmente terminan distribuidos en cualquiera de las dos libretas que utilizo para hacer los apuntes del día.
06 enero 2013
Tú.
Me propuse aprender a escribir como se debe, dejar que mis manos aprendan todos los caminos y secretos para que un día me dediques un sí.
25 noviembre 2012
Ojos.
De nuevo caigo en ese avismo que se forma cuando me quedo mirando fijamente las pupilas de la mujer que quiero. Brinco entre las pestañas, navego entre los mares blancos, tomo un descanso en la frontera del iris y los mares blancos, contemplo el abismo que se contrae, hórrido placer.
Me dejo caer.
Me dejo caer.
18 septiembre 2012
Estos días.
Me llevó minutos reconocerte en el recuerdo, en mi pasado y en lo que sigo buscando.
Sigues siendo inspiración.
Sigues siendo inspiración.
18 marzo 2012
Mi madre acumula las ramas de los árboles que encuentra tirados en la calle.
Las lleva a casa después de arrastrarlas por kilómetros desde el lugar donde encuentra el árbol tirado, luego les quita la corteza, las amarra con un lazo que compró específicamente para el delicado tema de sus ramas y luego, después de un proceso de curación arbórea, sube las ramas al segundo piso de mi casa, a un lado del cuarto donde vivo, apila la nueva rama en cuestión junto a otras ramas del pasado y las mira orgullosa.
Las lleva a casa después de arrastrarlas por kilómetros desde el lugar donde encuentra el árbol tirado, luego les quita la corteza, las amarra con un lazo que compró específicamente para el delicado tema de sus ramas y luego, después de un proceso de curación arbórea, sube las ramas al segundo piso de mi casa, a un lado del cuarto donde vivo, apila la nueva rama en cuestión junto a otras ramas del pasado y las mira orgullosa.
29 noviembre 2011
09 noviembre 2011
Redacté una entrada donde me quejaría amargamente de la vida y absolutamente todo lo que me tiene harto y pues nada, que se me cae el pizarrón en la oficina y al momento de caer acarreó la taza de café y la derramó sobre una de las paredes blanquísimas de la oficina sobre la mitad del teclado de mi computadora.
16 agosto 2011
Génesis 3:5
Escribo esto con la mano derecha mientras cepillo mis dientes con la otra, está puesto el último disco de Elan y hay una manzana guardada en el cajón del mueble donde también guardo mis calcetines y mis calzones.
En este mismo mueble están guardadas un par de bragas, unos calcetines, una carta con restos de lágrimas o agua y una bufanda, el juego de ropa no pertenece a la misma persona y estuvo en aumento hasta hace casi un año, donde por convicción dejé de creer en esa madre del romance y las novias y las cosas rosas y las pendejadillas complicadas.
En el camino de regreso, después de escupir toda la mierda que se espumó en la boca por el cepillo, la pasta y mis fierros, abro el cajón donde guardo la manzana de plástico y me cago de la risa acordándome de la noche que borrachísimo, intenté hacerle un hoyo para ponerle mota y fumar.
Lo único bueno que conservo de bueno en ese mueble, definitivamente, no son las bragas, ni las cartas, ni mis calzones; lo bueno que tengo ahí es una impresión de 4 dientes inferiores, regularmente chuecos, puestos como un frondoso recuerdo en la manzana de plástico, de una mujer liviana.
En este mismo mueble están guardadas un par de bragas, unos calcetines, una carta con restos de lágrimas o agua y una bufanda, el juego de ropa no pertenece a la misma persona y estuvo en aumento hasta hace casi un año, donde por convicción dejé de creer en esa madre del romance y las novias y las cosas rosas y las pendejadillas complicadas.
En el camino de regreso, después de escupir toda la mierda que se espumó en la boca por el cepillo, la pasta y mis fierros, abro el cajón donde guardo la manzana de plástico y me cago de la risa acordándome de la noche que borrachísimo, intenté hacerle un hoyo para ponerle mota y fumar.
Lo único bueno que conservo de bueno en ese mueble, definitivamente, no son las bragas, ni las cartas, ni mis calzones; lo bueno que tengo ahí es una impresión de 4 dientes inferiores, regularmente chuecos, puestos como un frondoso recuerdo en la manzana de plástico, de una mujer liviana.
07 agosto 2011
Iba a escribir una entrada bien azotada, pero luego me acordé que la morra a la que iba a escribir pues ya se abrió a la verga o se casó o nunca me dijo la verdad o se sentía aterrada por la distancia de su casa a mi casa o no sabía ni que pedo con su vida.
Y terminé confundiendo a todas las mujeres que quiero conmigo.
Y terminé confundiendo a todas las mujeres que quiero conmigo.
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