Me apresuré a tomar el camino hacia la avenida San Fernando en el sur, ahí estaba esperando mi computadora y horas y horas de trabajo, resulta que los pequeños dioses me llamaron hasta el viernes de la semana que correspondía a la que se supone me llamarían en cuanto estuvieran los componentes para reparar mi MacBook, epic Fail, pasé el martes 3 esperando un milagro y nada, que el iSight no servía, que la madre del muerto.
Regresé al siguiente día -Miércoles- y ahí estaba, tan bella y flamante como siempre, con unos pequeños pedazos de plástico para protegerla de los curiosos tentones, nueva pantalla y la chulada.
Y pues ya la tengo de vuela, te quiero Eva.
Extra
Compré cuatro bolsas de Pizzerolas.