Estoy tirado en mi cama, platicando con una amiga de la preparatoria sobre lo incómodo que es pasar más de 8 hrs sentado frente a una computadora, me arden los ojos y tengo los píes recogidos, los apoyo en la cabecera de mi cama, tengo la barba crecida de días y creo que es momento de cambiarle las navajas a la rasuradora eléctrica, así como salir a la azotea a disparale un poco a la gente que pasa de madrugada con mi rifle de la súper comercial mexicana.
Hace unos días descubrí que no puedo mirar a los ojos a la gente que pide dinero, ¿por qué? simplemente no puedo, instantáneamente me reflejo en ellos, me coloco en su lugar, ahí, 40 cm menos, con una mano estirada y la otra guardada en el bolsillo donde llevan las otras que les han dado en el transcurso del día, con los zapatos rotos y con la mirada jodida, por el sol y por la puta hambre que traería a cuestas. Simplemente no puedo.
29 mayo 2008
28 mayo 2008
La cuerda se acomoda perfectamente en el centro del patíbulo, mediante un ritual en latín, se procede a anudar el extremo opuesto del que está amarrado en el patíbulo, de manera que se pueda recorrer bien el nudo una vez que el ejecutado se encuentre suspendido de la cuerda que le proporcionará la muerte. Se sabe que la muerte es cási instantánea, ya que el cerebro deja de recibir sangre al quedar presionada la carótida y entra el cerebro de manera automática en un proceso de disminucíon de la actividad eléctrica.
04 mayo 2008
Nuevas buenas.
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