Tiene unos dos meses que no escribo, cosa que no me había puesto a pensar hasta ahora que estoy en casa de mi abuelo, sentado en una de las alas de la mesa de vidrio que hace las funciones de mesa principal familiar.
Me cuelgo del internet de mi prima, le voy a dejar una computadora vieja para que termine sus deberes navideños y forme parte del escolar colectivo, que imprima las mil hojas que copiará de la wikipedia sin quitarle el via y las referencias a otros artículos de la citada enciclopedia.
Traigo desde hace rato en la cabeza el post que publicó uno de los participantes de Recolectivo, Salaverga, el muy inteligente habla un poco sobre la utopía de legalizar el cannabis en México y unas cuantas ideas vagas sobre lo que necesitamos para hacer un Restart al país, no voy a decir que me encantó y que lo impriman para llevarlo impreso en la bolsa llena de papeles de la cartera que les regalaron en navidad, pero si la curiosidad les gana, el post está aquí.
No pasé a dedicar buenos deseos para todos este año, sólo les hice unas tarjetas a los niños de la nueva escuela para que me vean como la figura paterna -?- con la que me recibieron desde que entré ahí...