23 octubre 2008

Segunda Temporada, Primer Episodio

21 octubre 2008

Se llama Rita, y yo soy Claudio.

20 octubre 2008

Una semana.

Sólo una semana necesito para rehacer este chiquero mundano, sólo una semanita.
Desde hace un rato que vengo diciendome que me voy a largar a estudiar a otro lado del mundo y creo que ahora la veo más clara, en unos cuantos meses estaré entrometido en todos los planes que vengo haciendo desde que le dije adiós a los verdes, unos van lentos y los otros poco a poco van haciendose realidad, mientras tanto, como música de fondo dejo mi situación de faldas, que muchos dolores de cabeza me ha causado ya entre los que sí y que no, y más que no.
Es la 1.29 am de un Lunes 20 de octubre, tengo una semana justita, apretadita, para terminar de atar los últimos lazos y ver cómo sale el experimento.

19 octubre 2008

La diferencia.

Ayer en la noche, platicando con una gringa chaira rastuda ojiverde en las calles de gto me quedé asombrado del asombroso parecido entre las elecciones estadounidenses y las que se celebraron hace dos años aquí, en México; la muchachita me platicaba sobre las grandes diferencias políticas entre las personas de los grandes centros urbanos y la gente que vive en el campo, así como la desigualdad de derechos, supuestamente eliminada, entre las personas de diferentes orígenes étnicos. La verdad me quedé muy sorprendido de lo que me platicó, entre chela y chela conseguimos dónde ver un video de unas personas eh Ohio, políticamente inclinadas a McCain/Palin, calidad de personas, mire usted:

El asunto no termina aquí, lo impresionante viene cuando busco más videos y por azares encuentro uno, perfectamente acomodado entre la lista de similares al video que acaban de ver:


Todo un héroe nacional para los amarillos, un profeta, maestro, filósofo y meditador profesional.

Y uno más, de mis domingueros favoritos, que dice todo y no dice nada:


Bueno, me desvié mucho del tema, el asunto es que los seguidores de McCain, por lo menos los de Ohio son unas finísimas personas, inteligentísimas y domingueras.

Quería usar la palabra autoritario, pero con los dos eruditos de los videos anteriores se me apagaron las ganas.

Se llamaba Sophia, ja.

17 octubre 2008

Estoy mega mega mega pedo...

Estoy en la capital de la cerveza, el cervezantino, gto. gto.

Salud!

15 octubre 2008

Escojo la del pirata cojo.

1

¿Cómo te describo?
Ahí estás, colocada en una perfecta pose detrás de una cámara, mirando el destello instantáneo, el chisporroteo de las luces que brincan del filamento a tus ojos, retadores, brillantes. Supongo que en ese momento imaginaste al que querías, invitándolo a dejar la cámara y tomarte la cintura, pidiendo a gritos que te besara los rosas labios, después de asegurarle con una mano en su espalda que tú eres su elegida, que el tiempo no podrá separarlos y que esperarás paciente su regreso. Una sonrisa dibujada en tu cara: claro signo de que te tiene tonta, que es tu primer gran amor y se lo quieres dejar listo para ponerse en una hoja de papel fotográfico.
Ahí estás, cabello corto, como hace mucho no lo usas, los rebeldes siempre en donde no deberían estar y tu ahí, como te había descrito, en el momento preciso que tomaste la foto que se quedó grabada en mis pupilas dilatadas en respuesta a lo que intentas ocultar, y que intenté encontrar sin vuelta atrás.

14 octubre 2008

Dicen que hay besos que reviven hasta a un muerto.

Estoy formado por uno.

08 octubre 2008

El metrobús.

Distante y tardío, los minutos pasan mientras el frío que entra de Insurgentes le recorre el cuerpo, lo toma de sorpresa, sube por su pierna derecha, jugando con su pantalón de señor de oficina y llega hasta su estómago, ahí, estómago y frío bailan mientras el poseedor del cuerpo intenta amainar tremenda sensación mientras frota sus palmas contra sus antebrazos, como abrazándose, piensa él mientras mira el escote de la blusa de la flamante chica que seguramente irá a refugiarse de las miradas lascivas de los hombres y pocas mujeres que se atreven a mirarle el escote que esconde detrás un par de pezones duros, por el frío, dice ella.
Un minuto pasa mientras él con sus miradas, sus abrazos a sí mismo y sus observaciones sobre el mundo en general le hacen recordar que espera el articulado, uno, dos vagones y subirse, empujarse los unos contra los otros y cantar el lamento del citadino, luchar contra su propia física y desafiarse para compartir el mismo espacio en el mismo lugar, en el mismo tiempo. Él corre, golpea con sus codos a la muchacha de los pezones duros y sale victorioso de una lucha de miradas contra otro citadino que intentó ganarle el lugar, los asientos son para todos, pinches viejas no se los merecen, querían igualdad, ¿no?, piensa el joven mientras mira de reojo su reloj, cuarto para las nueve, puta madre, otra vez tarde.
Ruidos de ciudad, un señor que se sube a pedir al metrobús, una niña que se arrastra entre los pulidos zapatos de la gente de Insurgentes, un par de novatos de vida riéndose de un calvo y un grupo de amigas que se autonombran zorritas.
Trece estaciones, unas más, no más… Llegar a tal estación para tomar el camión hacia vallejo es acto de malabarismo puro, es enfrentarse a su propio ser y buscar el tótem. Y ser uno con el camino, el polvo, las tarjetas electrónicas y el buenos días, acompañados por el sonido de inicio de Windows, con una taza de café con sabor a calcetín.
Puto metrobús.
Tengo hueva impresionante, como jamás había tenido en mi vida.

05 octubre 2008

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a
las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo,
a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las
tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario,
o en las diversiones que no tienes,
me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo
para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que
estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla
y tu vientre, que mis, manos me convencen de ello, y que no
hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor
que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro,
y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios,
hasta que yo digo que tengo hambre o sueño.

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay
días también, hay horas, en que no te conozco, en que me
eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres,
me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no
piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría
quererte menos que yo, amor mío?

Jaime Sabines, Chiapas (México) 1926-1999
Me gustaría ver tu cabeza en la almohada de mi cama, mientras abro los ojos.

03 octubre 2008

Nada más reconfortante que salir a la calle, fumarse un cigarrillo y mirar pasar todo.
Y dejarlo ir, olvidando lo que una vez fue.

02 octubre 2008

01 octubre 2008

Y desafiando el oleaje sin timo ni timonel... aquí ando...

72

72 horas sin dormir, y fresco como una llama flamígera en el estrecho camino entre la mecha y el combustible.