30 julio 2006

La cita.




Le dije que también tomaba fotos, que entre las tantas cosas que puede guardar y recordar con pitidos pausados, también puede tomar fotos.







Ese día, después de los gritos y del chocolate fundido, le dije que la amaba, que esperaba desde hace rato conocerla y que deseaba, con recuerdos parisinos y caminos empedrados, regalarle un buen rato de esta renovada vida, así lo tengo agendado.

¿Qué decirte?

El que me dió la respuesta fué tu listón, se quedó entre mi ropa.

27 julio 2006

Pantitlán.

Estaba sentada justo a mi lado, hacía un calor de la fregada, el conductor del microbús estaba empeñado en darle en la madre a cualquiera que se le pusiera enfrente (o a un lado) y yo seguía con mi libro de Saramago, se me ocurrió preguntarle la hora, forma habitual de hacerle charla a un extraño, me dijo que no tenía reloj y le agradecí, me dibujó una sonrisa y los dos miramos cuando el conductor se detuvo y dejó que abordaran dos sujetos, un gordo con barros en la cara y el otro chaparro, carícatura de lo que él mismo podía ser, uno de ellos tenía una pistola en la mano, ella buscó mi mano entre la oscuridad del momento y se pudo escuchar un suspiro generalizado, como si todos estuvieran acostumbrados a tal situación, como acto de separación eterna con la sociedad que me envuelve, abrí mi libro en la página en la que me quedé y le dije a la muchacha que se calmara, le recordé que no tenía reloj y a juzgar por su falta de accesorios, pensé que no portaba más que unas monedas para su siguiente pasaje y eso era todo, ella suspiró y un temblor llenó su cuerpo, ahora temeroso de ser ultrajado, le di una palmada con la mano que me quedaba libre y se relajó un poco.

Justo antes del momento de ser explugados, me levanté, tomé El Hombre Duplicado por el lomo y se lo extendí al ladrón, él, sorprendido del gesto poco común, dejó la pistola a un lado y lo tomó como cuando tomas por primera vez algo completamente desconocido, con esos mismos ojos que se ponen cuando se está enamorado y te das cuenta que el tiempo ha pasado muy rápido y es hora de recuperar cosas perdidas...

Ella tomó la pistola, primero apuntó al conductor, con un gesto, le ayudé a ser menos pesada su decisón y disparó, fué un disparo certero, en la cabeza y sin dolor, el conductor lanzó al aire una última mentada de madre mientras ella le disparaba y así quedó, sentado, con el pie aprentado el pedal de freno y con las manos en el volante.

El otro ladrón le gritaba al primero que no fuera pendejo, que el conductor estaba muerto y que ahora no tenían más remedio que salir del microbús corriendo, como dos ratas huyendo a su nido, ella me dió la pistola, y con manos temblorosas me afirmó que nunca había matado a nadie, yo no pude decirle nada, no recodaba cuando fué la última vez que le había disparado a algo vivo y en sus ojos brilló una luz extraña, de mucha confianza y de gente conocida.

Primero apunté a la espalda del segundo, disparé y el muchacho se derrumbó sobre el asfalto de la avenida Chimalhuacán, en ese momento pasaba un camión con ruta a Ciudad Alegre y le pasó por la cabeza, el premio por la materia gris de una persona en las llantas de tu vehículo siempre se puede firmar con un "Regalo de Dios" en los guardafangos de tu unidad, el camión pasó de largo y ella, con toda la delicadeza de una reina inmaculada, tomó por el pié el cuerpo del ahora sin vida y lo arrastró a la banqueta, previa ayuda mia, en ese momento, el primer ladrón yacía sentado en una de las bancas del camellón y nos miraba como un niño mirando un juguete demasiado caro para sus padres, ella tomó la iniciativa y se sentó a lado suyo, le acarició la entrepierna y le susurró al oido que todo estaría bien, él dibujó una sonrisa y fué mi turno de acercarme a él.

Del otro lado de la banca, donde la luz no daba tan fuerte, tomé asiento y encendí un cigarrillo, ella seguía acariciandolo, ahora con las dos manos y con el escote desabrochado, miré al ladrón y le acaricié la nuca, puse una de las manos de ella en mi entrepierna y ahí la teníamos: arrodillada ante nosotros y a completa disposición de cualquiera que se atreviera a acercar, tomé el mango de la pistola con la mano izquierda y le tiré un golpe a ella, inmediatemente quedó postrada ante él y no había escena más bella que esa, decidí levantarme nuevamente y apuntar lentamente a el culo de ella, disparé y emitió un gemido de placer, arañó entre la mezclilla las piernas de él y con gala de asesino, le pegué un puñetazo en la nariz al tipo, no respondió, se quedo inmovil y de sus labios escuché la súplica de que lo matara, pensé que era correcto hacerlo, no sin antes meterle el cañón a la boca y ver las gotas frías de sudor recorrer su piel, llena de tantas impurezas como su propia alma, accioné el gatillo y un calor indescriptible llenó mi rostro, le tomé el brazo y le arrebaté el libro.

No cabrón, con Saramago no se juega.

25 julio 2006

Putita, dos.

No llegaste a tiempo, como es tu costumbre, estuve esperando más de dos horas, hasta que por fin te dignaste a llamarme por teléfono, me dijiste que habías reservado una habitación en un hotel de tlalpan y ahí voy, como pendejo sorteando coches para llegar a tu encuentro, para que llegara aventado gente en la entrada y el elevador y como loco sudando tocara la puerta, me abrieras con rostro inmutable, con tu típica cara que es exactamente la misma aún cuando te muerdo los pezones, con esa rabia que desde tiempo atrás traía por querer hacerlo. Estás hueca por dentro, ni el calor que se queda guardado entre las sábanas sirve para calentarte el vientre, siempre me he sentido mal por haber puesto mucho de mi, haber pagado tanto tiempo y dinero para obtener un hasta luego y al final siempre lo mismo...

El silencio que ahora me rodea entre sonidos de perros andaluces y ruinas de Don Juan,
mis manos se han cerrado, el ácido de tu aliento me llena la cabeza de imágenes de sudor que viene de la desolación, del estúpido puente que forman tus piernas y que me haces cruzar a cada tarde, de las lágrimas, de los colores del sol, de los pasos sin camino y de los vestidos sin cuerpos.

De imágenes que tocan la puerta de mi cuarto, por las tardes de gris y notas en sol.

24 julio 2006

Miedo, dos.

Ahora, es momento de temblar, la sinceridad en exceso, o las mentiras bien planeadas parece que estan mermando mi nariz y se vislumbra golpe seguro (sic.) .

Hay cosas que debería guardarme para mi, hay cosas que debería externar como elementos que no son más que recuerdos de lo efímero, de lo que me ha abandonado y que ahora llama por las noches, llorando, suplicando por regresar a un estado de depresión continua por culpa de las sobreexpresiones o por sobreentendimiento de lo que no es...

No puedo dormir, no puedo decir si es por la falta de sus cartas sin sentido o por la visita a su casa, siempre improvisado, siempre cuestionado por mi modo de vida, ¿de verdad es tan fácil?

tengo sueño, otra vez, son las 11:25 y fernando delgadillo me invita a pensar en lo que pasó el domingo pasado, de verde sobre verde, ecos de risas y promesas de las cosas que se quitan se regresan otros domingos...

belanova... Te quedas o te vas....

presagio?


..
Nada de intelectualidades hoy, ni ayer, ni mañana.
..
Ya hugo, déjalo al recuerdo, si ese recuerdo de lo pendejo.
..
Shit
..
¿Y si mejor rento un departamento?
..

Extraño...

Ella me dice que me quiere, de fondo musical escucho Mary Mary y creo que estoy a punto de ir a dormir por enésima vez en esta vida de ciclos y música reciclada...

Layon me recomienda que mande a volar al pendejo que me está escribiendo, que seguro está ella intentando sacar información sobre lo que nunca pudo averiguar sobre mi situación actual...

es cagado, ahora escucho al mismísmo Sinatra con Come Fly with me...

23 julio 2006

Putita.

Me gustaba el aroma de tu cabello después de tu baño pudoroso, nunca dejaste que te mirara cuando ibas a tomar tu ducha, me decías que era de mujeres de moral relajada y te creía, pero siempre encontré la manera de poderte convencer para pasar a tu espacio y así conseguir mi objetivo: dejarte tirada en el piso de la regadera, con tu sudor como último elemento de ese día, era la forma más fácil para hacer que mis brazos no me dolieran al día siguiente.


Ahora que mis manos ya no tocan tu cintura desnuda y que tus ojos no descifran los mensajes que te dejan los míos, te escribo desde una noche lluviosa, con los ojos secos de tanto cigarro y con mis dedos ansiosos por querer escribirte, llamarte, acción de pulsar unos pocos dígitos, tampoco llena mis ganas de tenerte nuevamente entre sábanas, aunque de antemano sé que será un mal servicio que terminaré pagando demasiado para lo poco que ofreces y lo mucho que pides.

Mejor paso por tí a las once, hora ya establecida por la rutina que sólo tú, como mi putita, quedaste tiempo atrás y olvidaste llenarla con otras citas.

Si, quedamos a las once, como siempre, lleva ese vestidito rojo que tanto sabes presumir, que bien sabes que me gusta decirte que me gusta como se te ve, pero que me gusta más cuando te lo quito a fuerza de sexo rápido, y de tu blusa no te preocupes, que no se arruga, es de tela barata, un poco más de lo que cuesta hacerme sentir deseado.

Ya sabes, a las once, como quedamos.

Garibaldi

Ya me lo decía Pepe, olvidar a las viejas chupando y con los mariachis tocando Cielo Rojo es la mejor manera de pasar el rato el sábado después de haber llegado a la capital, me tomó por sorpresa la cantidad de muchachas que uno puede ver en Topacio, ahora entiendo lo que mi tío Pedro decía sobre venir a la cuidad y cuidarse de esas mujeres que nomas lo dejan en calzones a uno, me averguenza pensar en eso, mejor sigo cantando el mariachi loco y olvidando a Josefa, que muy mal me dejó ahora que ya está casada y esperando a su primer hijo, pobrecita de ella, tan buen futuro que le esperaba conmigo, no tuve la culpa de salir de méxico, tenía que comer, así son las cosas, ni modo.


Ahora me siento bien, ya nos pasamos del mercado de comida a la plaza principal, ya prendieron las farolas y me llaman las guitarras...


"Solo, sin tu cariño, voy caminando y no sé que hacerrrrrrrr"

20 julio 2006

Un proyecto común.

Destacaré esta nota como importante, un par de amigos comenzó un proyecto para hacer reseñas de hoteles en la ciudad de méxico, específicamente hoteles de paso, por si gustan sugerir o leer una reseña o pedir la reseña de un hotel en particular, siempre les puedeb enviar un mail:

eltourclandestino@gmail.com

o leer su blog, que es:

http://cincoletras.blogspot.com

Muy recíproco puede ser el asunto, así que armense de valor y pregunten, que nada les cuesta...

19 julio 2006

F

-Lo que pasa, es que esteeee, salí con mi, esteee, con mi esteeeee, mejor hablamos de otra cosa, ¿no?

-Si, si, hablemos de las cosas que más nos preocupan
-Bueno, ¿qué te preocupa?
-Que me sigas diciendo las cosas sin tu muletilla.

17 julio 2006

De ella.

Sehunda vez que pido no escribir bajo pedido, ¿se ha convertido en una costumbre?. Nila postea desde blog ajeno, la condensación de la ñoñes. Si de la nila luminosa se tratara, este post sería sobre lo que el fin de semana me regala.
Conociendo a familia ajena, los Fonseca desde Jalisco



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Así ella escribió por vez primera sobre mi espacio, sensación de pertenencia, eres mía, le dije, soy tuyo, le escribí en un papelito de estaño que encontré en mi coche y deposité en su bolsa de diario.

Recado.

Te dejé el lado derecho de mi cama, ya me habías dicho que preferías, por comodidad, tomar ese lado y ese día lo hiciste tan natural que podría asegurar que desde siempre sabías que llegaría a tu vida, me dijiste que me querías y lo último que recuerdo esa noche fueron tus ojos cerrandose cuando te cubrí con mi mano izquierda tu espalda desnuda y así llegó el sueño febril de tus manos y mis ojos llenándose de tu imagen tranquila y tu respiración lenta.

Por la mañana, con los primeros rayos que pegan sobre la cabecera de la cama, descubrí que no estuviste más de dos horas jugando a estar dormida, estoy cási seguro de haberme quedado dormido después de tu primer suspiro y efectivamente, no estabas. No me levanté, no intenté siquiera moverme, simplemente te habías ido y prometiste no regresar, acepté como válida tu excusa de mujer mayor y te solté al espacio mortecino de las calles y las rutas de viejas diligencias para que buscaras en ellas tu camino, es ahora cuando encuentro esta nota que dejaste olvidada, en el cajón donde dejaste también abandonados un cepillo de dientes y un sostén ahora roto por el recuerdo de nuestras noches...

Tu nota:
"Perdóname por no decidir a tiempo, mis hijos esperan en casa y creo que he cometido muchos errores que ahora estoy a tiempo de corregirlos, tomé tu coche prestado, te lo regreso cuando se agote la gasolina y los billetes que tomé de tu cartera"

Ahora el que despierta soy yo.
6.00 am.

Brazos.

Serán los tuyos fuente de llamas que me abrasan a modo de recuerdo eterno, sin dejar los espacios sublimes de nuestros encuentros y las tardes que pasamos mirando nuestro reflejo en los ojos de nuestro instantáneo complemento, que, como sabes ahora, está comenzando a crecer.


Los instantes.


Las marcas de tu piel.


Tus besos.


Tu barbilla.




















Tu.

14 julio 2006

Laguna.

5.38 de la mañana y mi sueño ha sido reparador, todo ha sido bueno y si:



Desperté pensando en tí, Nila.

11 julio 2006

Flores.

Me gusta sentir

tus uñas despertando

las sensaciones de mi espalda

y probar el agua
que contiene tus sabores.

Prueba
Golpe.
Un .

Mientras
mis manos

te descubren amada.

...

10 julio 2006

One


Con un sol que resplandece de fondo a tu bella imagen y un posible horizonte que ahora contemplo por las tardes, caminas sin preocupación entre los espacios que hemos proclamado como nuestros, tus pies recorren con firmeza el sendero y tus brazos se balancean con tu andar, tu vestido es ahora el que delimita el cuerpo que reclamo como mío y tu cabellera juega con el viento de tu pasado y el futuro que augura mejores noches.



¿Qué secretos guardas en tu mano izquierda?

No dudes mostrarme el contenido de ese bolso cuando el sol termine de ocultarse.

Escribiría más, pero tu belleza no me deja hacerlo, mis manos son a tu cuerpo ahora, y mis ojos son a los tuyos.

Eres bellísima.

Pd 1.

Regálame la ramita de olivo que llevas en la espalda.

Pd 2.

Todos los días, cuando el sol toque tu rostro, recuérdate bella, que ya verás a mis ojos decirte lo mucho que me gustas sin necesidad de que mis labios lo recuerden.

Pd 3.

Si, efectívamente, te amo.

06 julio 2006

Gallera.

Con la mejor de sus esperanzas puestas en el gallo que cuidó por más de cuatro meses, el Coronel agarró las patas del animal y le amarró las navajas, lo hizo con la misma naturalidad con la que lo sujetó tantas veces a alguna pata de su cama, era por seguridad, le decía a su esposa, por que los chamacos podrían entrar por la noche y robarse al gallo haciendo el mayor de los escándalos y ellos no se hubieran dado cuenta. Alguna vez, después del regreso del coronel de la guerra civil, el tiempo pintaba mal y llovió como nunca antes, la casa completa se hubiera hundido si el agua no hubiera mojado el trasero del Coronel que dormía a brazo suelto en su hamaca de verano y con un salto al suelo despertar a su mujer, que a pesar de los gritos del Coronel seguía plácidamente dormida entre girasoles y recuerdos de sus tiempos en el bananero.

Terminó su rito de navajas y recordó la manera de levantarse, que había comenzado a practicar después de que su esposa lo convenció de que se podía vender el reloj de pared por lo menos en cuarenta pesos, tomó a su gallo y mientras escuchaba el ruido ensordecedor que venía del coro de muchachos a los que tiempo atrás había prometido regalarles el gallo, tomó valor, con una mueca le avisó al juez que estaba listo, y antes de soltar al gallo entre la arena y la sangre de las peleas anteriores, le advirtió:

-Si no ganas bonito, tendremos que seguir comiendo de tu maíz

El gallo emitió un sonido similar a una súplica y recordó lo que le había dicho su mujer, que prefirió quedarse en casa para no ver cómo otros se hacían ricos mientras ellos apenas apostarían por otro costal de maíz de Neerlandia para seguir alimentando al que ahora suplantaba a su hijo, pensó que no era más que un gallo y que nunca podría hacer sonidos humanos, a los gallos se les trata como gallos.

Cierren las puertas señores.

05 julio 2006

Crónica de un miércoles por la tarde.

-¿Qué somos?
-¿Qué queremos ser?
-¿Somos novios?

Julio debió responder de manera inmediata a la última pregunta que ella había lanzado como una flecha certera contra la propositiva formación homérica, atinó, pero no causó asombro recibir la exacta pregunta.

-Somos novios.

Así, ella experimentó el ascenso de tropas que avanzaban por sus pies, subían por sus pantorrillas y guardaban base en sus rodillas, ella sabía que tarde o temprano atacarían.

Es nuestro tiempo.

04 julio 2006

Delirios.

A cada nuevo contacto de nuestras pieles, el recuerdo se hacía más grande, la cadena de las imágenes aumentaba su historia, el recuerdo recurrente de minutos anteriores se sumaba a la fiesta de placer que con tu boca y el recuerdo que se generaba en ese preciso instante, hacía que mi deseo desbordara los límites hasta ahora conocidos por mi propio cuerpo, no cabe duda que tienes facultades de seductora, no cabe duda que me descubrí como amante y como el señalado a ser seducido, a cada nuevo contacto de nuestras pieles el recuerdo no disminuye, mis pupilas dilatas a cada mirada, y con cada mordida que dejo en tu cuerpo, y su respectivo trazo en saliva, me haces invocar el momento de los sueños, de las sábanas blancas y de las horas con el ventilador de frente, el espejo a un lado y tus manos recorriendo mis brazos, con tus uñas marcando el camino, mientras tomo tu cintura para proponerte un nuevo pacto entre tus gustos y los mios.

01 julio 2006

Mi Centro.

A Guadalupe.
Despacio, por las calles empedradas y los caminos recorridos ya con serenidad, me dedico a mirar el movimiento de nuestras sombras que se proyectan en el suelo histórico, no es de genios adivinar que pertenecen a un par de enamorados, distraídos por el viento y por las figuras de viejos poetas.

Tus palabras se mezclan con las notas que barren el callejón del saxofonista, tus labios buscan los mios y por fin tu mirada no se apartó después de un beso. Adoré tus manos desde que me rodearon ese primer día de encuentros, espacios suspensivos, danzantes y jarochos.

A modo de sombra, indícame el camino a seguir en esta eterna lucha entre el no querer y tu cadera, a modo de mía, tómame de la mano y ayúdame a caminar por las orillas del río seco, a modo amada, llevemos nuestros caminos paralelos un buen rato, regresemos, intercambiemos lugares, y luego si así lo dicta tu cauce, desemboquemos juntos en tu mar.

Hagamos entonces el mar en centros y bajo farolas de carso demostremos a nuestro espacio que es posible montar buenos barcos y sigamos nuestro camino por calles empedradas, plazas constitucionales y ejes centrales.