26 febrero 2013

Imagino que escribo esto mientras mis compañeros de trabajo escuchan el tecleo, plac, plac, plac, las comas, los espacios, los retornos, el sonido del ratón al pulsar guardar, el suave retroceso al pulsar delete. 

Imagino que creen que escribo un justificante médico. O que le escribo un correo a mi novia, un correo cursi, lleno de corazones, de miel desbordada. Imagino que creen que escribo mi carta de renuncia por el malvado de mi ex jefe y un sinfin de razones sin meditar y que me llevaron a tomar la iniciativa, dejarlos solos, abandonados en nuestra jaula azúl llena de cantos de cumpleaños comprometidos, de café con sabor terrible, de olor a zapatos, axilas, nalgas sudadas y hediondo perfume para mujer y caballero. Los imagino esperando la noticia. 


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