Imagino que creen que escribo un justificante médico. O que le escribo un correo a mi novia, un correo cursi, lleno de corazones, de miel desbordada. Imagino que creen que escribo mi carta de renuncia por el malvado de mi ex jefe y un sinfin de razones sin meditar y que me llevaron a tomar la iniciativa, dejarlos solos, abandonados en nuestra jaula azúl llena de cantos de cumpleaños comprometidos, de café con sabor terrible, de olor a zapatos, axilas, nalgas sudadas y hediondo perfume para mujer y caballero. Los imagino esperando la noticia.
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