28 abril 2010
23 abril 2010
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Cinco minutos de sueño son suficientes para deconstruirme, encontrarme, romperme, integrarme, imaginarme, alegrarme, y descubrirme prendido de tus labios, del inifinito latir de tu corazón enamorado, del calor de tus brazos, de las brasas de tus brazos, y tus abrazos.
Y de ti, completa.mente.
Y de ti, completa.mente.
17 abril 2010
Te quiero como hace mucho tiempo no había querido. Pero mucho mucho mucho tiempo.
Planeemos viajes, desayunos después de desveladas por ir a cantar a lugarcitos.
Justo ayer pensaba lo cómodo y rico que es sentir tus costillas y tus homoplatos acomodarse en mi torso cuando te abrazo, cuando me abrazas, cuando me tomas de la mano y juegas con tus dedos en mi palma, me gusta mirarte a los ojos, buscarte mientras lees tus partituras y pones atención, me gustan tus rodillas y tus cicatrices, particularmente amo tus labios, pero los amo mas cuando están con los míos.
Te quiero.
Harto.
Planeemos viajes, desayunos después de desveladas por ir a cantar a lugarcitos.
Justo ayer pensaba lo cómodo y rico que es sentir tus costillas y tus homoplatos acomodarse en mi torso cuando te abrazo, cuando me abrazas, cuando me tomas de la mano y juegas con tus dedos en mi palma, me gusta mirarte a los ojos, buscarte mientras lees tus partituras y pones atención, me gustan tus rodillas y tus cicatrices, particularmente amo tus labios, pero los amo mas cuando están con los míos.
Te quiero.
Harto.
13 abril 2010
El asunto radica en que mientras me besas no dejo de pensar en las infinitas posibilidades que tengo para poder acariciarte, o tomarte de la mano, o apretarte con mis brazos y dejarte sin aire.
No debería decirlo, pero mujeres como tú en mi vida las cuento con un quinto de los dedos de mi mano derecha, y creeme que amar esa protuberancia tuya e intentar desaparecerla después de cada beso y durante, y antes, me ha generado un estado inmesurable de calma y me ha llenado de ganas por seguir buscando más de lo que soy.
Y me haces feliz, como hace mucho, mucho, mucho, mucho, mucho tiempo alguien no lo hacía.
No debería decirlo, pero mujeres como tú en mi vida las cuento con un quinto de los dedos de mi mano derecha, y creeme que amar esa protuberancia tuya e intentar desaparecerla después de cada beso y durante, y antes, me ha generado un estado inmesurable de calma y me ha llenado de ganas por seguir buscando más de lo que soy.
Y me haces feliz, como hace mucho, mucho, mucho, mucho, mucho tiempo alguien no lo hacía.
08 abril 2010
Hoy, entre atriles, ritmos, pentagramas, agua compartida, risas, pupilas dilatadas, cosquillas, estornudos, guitarras que intentan Bossa Nova, sillas que se doblan, libros de ficción, Hitchcock y sus cuervos, tus manos, mi fetiche, tu negativa a un beso contagioso, la puerta de tu camioneta, el chicharrón en salsa verde, mi mochila, tus orejas sin aretes, el sabor a chocolate de tu boca, el papel en rollito, Seasons of Love, una maleta de Gatorade llena de música, un pianito con banco de sonidos, una batería, una caja llena de ollas y cosas sonoras, tu cabello, tus compañeras de escuela, y una mala nota dada mientras vocalizamos...
Me descubrí más contento, más lleno, más entusiasta, más feliz.
Me encanta estar contigo Vale.
Me descubrí más contento, más lleno, más entusiasta, más feliz.
Me encanta estar contigo Vale.
05 abril 2010
Me gustan tus manos, y las marcas de tus manos y tus líneas en las palmas de tus manos.
Me gustan tus ojeras marcadas y oscuras, llenas de desvelos y de algún extraño encanto.
Me gustan tus labios, pero me gustan más cuando los beso, me gusta sentirlos con mis mejillas, con la comisura de los labios.
Me gustan tus ojos, y me gustan tantísimo cuando tus pupilas se dilatan, supongo que miras las mias como un par de platos enormes sobre mis ojos.
Me gusta tu espalda, tan llena de espacios que me muero por recorrer y pasar tardes en ella, jugando a recrearme mientras tus huesos encuentran espacio para acomodarse en los mios.
Me gustas completa, con tus cintas que se deshilachan con mis jeans y tu calma.
Me gustan tus ojeras marcadas y oscuras, llenas de desvelos y de algún extraño encanto.
Me gustan tus labios, pero me gustan más cuando los beso, me gusta sentirlos con mis mejillas, con la comisura de los labios.
Me gustan tus ojos, y me gustan tantísimo cuando tus pupilas se dilatan, supongo que miras las mias como un par de platos enormes sobre mis ojos.
Me gusta tu espalda, tan llena de espacios que me muero por recorrer y pasar tardes en ella, jugando a recrearme mientras tus huesos encuentran espacio para acomodarse en los mios.
Me gustas completa, con tus cintas que se deshilachan con mis jeans y tu calma.
03 abril 2010
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