El estómago siempre está alerta a los sonidos que provienen del exterior, y afortunada o desafortunadamente logra comunicación por medio de olores, sonidos abruptos que terminan en la boca o en el ano, y cuando recibe o expulsa su alimento, en cualquiera de las configuraciones naturales, forzadas o laxas a las que sea sometido según el dueño del modelo del estómago en turno.
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