Hoy, por fin desperté a las 6 de la mañana, tuve el lujo de darme una ducha de 15 minutos, ponerme mis jeans, usar mis zapatillas deportivas, prepararme dos sandwiches, cepillarme alegremente los dientes y salir sin prisas a las 7.10 de la mañana, saludando a mis vecinos y dejando pasar a los misioneros que ya tan temprano estan de arriba a abajo.
Tomo la Calzada Zaragoza y hago menos de cinco minutos para llegar a la incorporación con el viaducto, que a estas horas, está completamente despejado, tomo hacia la derecha y los dos carriles nos sirven a todos los capitalinos para poder llegar a tiempo, no me toma más de veinte minutos en llegar a tlalpan y alistarme a salir por parque lira, unos minutos más y llegaré al trabajo, me espera mi lugar de siempre y justo enfrente del edificio, justo a un lado del bosque.
En las tardes voy a la escuela, normalmente hago de diez a quince minutos, por la vía rápida, es rara la vez donde se tiene que estacionar el coche en el segundo piso y mucho más raro ver que se formen filas para salir del estacionamiento.
Amo mi ciudad, amo mi ciudad.
2 comentarios:
Ese, es el otro rayito de esperanza.
pinchis mamadas pejiles!
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