07 septiembre 2006

Intercambio I

Ese día me llamaron Adrián y Oscar, uno por el número de la oficina y el otro por el celular, demasiadas señales para que alguno de los dos se diera cuenta que estaba saliendo con el otro, que era novia de los dos y que me tiraba a los dos casi uno después del otro, venga, como debemos ser las mujeres de hoy.

Les respondía, una llamada tras otra, que había sido un error, que no sabía que hacer, de verdad me sentía muy mal, pero he de aceptarlo, me la pasé de lujo con las cachetadas de uno y con las pendejas cartas del otro, ahh, puras pendejadas, que el amor eterno, que las caricias de piel, que los suspiros por la mañana. Puras palabras al aire, cuando más lo necesitaba no estuvo conmigo, no me apoyó, no sabía como tratarme, pobre niño.

Me encanta, me encanta, puras emociones, saber que puedo manipular con una llamada y reclamar lo mal que la pasé y que de verdad me arrepiento de las cosas que provoqué.

¿Cómo una mujer madura, tan responsable y tan sensible como yo pudo haber dejado que pasara tanto?

Helena.

2 comentarios:

la_luminosa dijo...

hoy en regresiones...

la_luminosa dijo...

soltar, soltar, soltar.