Le dije que no parpadeara, que sólo iba a ser una foto, sencilla, sin flash.
Me tomó de la mano, me dijo que la camara debe estar, la mayoría de las veces, en paralelo con algún ángulo, o linea u objeto para que sirva como referencia al que apreciará la fotografía.
Puso mi dedo en el gatillo de la pistola, me enseñó cómo matar el pasado, disparó, sonido sordo, el pasado, con sus visitas, sus tarjetas de crédito, sus infidelidades, sus malas calificaciones y malas relaciones con los padres se acabó. Los ríos se desbordaron, las manecillas de los relojes se detuvieron, hubo treguas y las manifestaciones terminaron, se acabó el transcurrir del tiempo y por fin, luego de 21 años de buscar y buscar, por fin llega alguien a mi puerta, previos simulacros, me saluda afuera de Ciencias y le doy la mano, posterior beso en la mejilla y reconocimiento el uno del otro.
Dice que me ama, y le creo, como si tuviera 21 años de conocerla, de saber que estoy en esta tierra por ella, que el puñetero destino me la puso enfrente y susurrandome al oido me diga "Compañero, la tierra es de quien la trabaja".
El sonido de la foto tomada resonó entre los cajones vacíos de mi casa, le repetí que no se moviera, que así, justo así me gustaría despertarla un día, fiel retrato de sus uñas desgarrandome la piel de la espalda mientras sus ojos y los mios son lo mismo, entre sudor, risas y descubrimientos mutuos.
Gracias María.
1 comentario:
compañero, la tierra es de quien la trabaja y ya va siendo tiempo de siembra.
Publicar un comentario