Después de verse cubierta de nubes y delirios, ella tomó su sombrilla, asió entre sus manos el mango y dibujó en el aire su inicial.
El camino se creó bajo su trazo, cada uno de los adoquines se acomodó de manera precisa, en el fondo una casa, un encuentro, una cita, un futuro.
Sus finos labios esbozaron una sonrisa, por fin había encontrado el camino.
El camino lo haces con los símbolos aereos, el destino lo marcas a cada paso y tu inicial se expande infinitamente como ondas sonoras en un espacio acústico perfecto.
----
Fin.
Gracias por saludarme cada noche.
1 comentario:
bienvenido
Publicar un comentario