Me duele escribir de nuevo, cada letra que pongo en este diario me parece ofensiva y triste, creeré que no te quiero leer, creerás que soy de sal y agua, tú eres de viento y sueños, que cada una de las lágrimas derramadas por tu ausencia son realmente verdaderas y que tus vestidos, cada vez que caen se convierten en la bienvenida a la primavera, pero son entradas al ocaso, a el sueño recurrente y al delirio de no tenerte en cada sueño, en cada noche, lloro, muero, revivo, canto y sueño pensando en querer ahogarte con mi voz, en convertirte en parte de mi saliva y cuando te miro de nuevo a los ojos, es como si el tiempo se detviera en mis manos, como si la vida no fluyera como cuando el agua cae por piedras....
Desperté y mi almohada estaba empapada de sudor, tu mano tomaba fuertemente la mía, mis piernas no respondían a mi llamado y tus lágrimas de alegría fueron vida que cayó en mi pecho, te dije que te quería y en ese instante...
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