26 mayo 2006

Palmera con atardecer.

En cada uno de los soles que contemplo en el horizonte intento descubrir tu paz, entre mis dedos se se dispersa arena de sueños pasados, de nostalgias y de encantos que se fueron con una noche, con una luna, con una ausencia.

Ahora que te contemplo en el ocaso, descubro que tus ojos tienen esa luz especial que siempre busqué, que tus labios son de historias, que tus manos dan el calor necesario y que cada palabra que pronuncias se convierte en música de metaesferas.

El clima es agradable, esta palmera que me brinda un poco de cobijo entiende lo que quiero explicarte, afortunadamente compartimos el mismo suelo, la misma historia, triunfos y fracasos.

No te dejes oscurecer.


¿Tienes palmeras?

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