10 mayo 2006

Meditaciones de Media Noche.

En estos momentos es cuando sé que la confianza que te brindé no la supiste aprovechar, amorosamente me preocupa la situación que estamos viviendo, creo que ya me tomaste la medida y con cualquier pretexto prendes fuego a los pequeños papeles que te he dado, con cada llamada me desgarras una porción de corazón y aún sigo aquí, esperandote, soñandote, escibiendote, te dí las armas: me disparaste certeramente y sin aviso, quizá una o dos veces, estoy anémico, solitario, gris...

Tu distancia me acerca cada día más con el que me imaginó como habitante de este mundo y tiempo.

Las esperanzas de ver cada día el sol se desvanecen con el paso del tiempo, con las llamadas anónimas y con los recuerdos de viejos amores, tu silueta se difumina entre la espesura de mis pensamientos... y aquí sentado, suplicante y errante, te suplico que elijas de una vez por todas lo que quieres aquí, los meses pasan con extrema cautela, no quiero despertarme viejo y descubrir que la oportunidad de mi vida se alejó de mi por culpa de sus propios miedos malamente explicados y sin fundamentos en tiempo presente.

Si por causalidad -no casualidad- llegas a leerme pronto, espero que entiendas mis errores y que también aceptes los tuyos, bien me lo dijiste...

No creo en tu inseguridad, tu persona no la representa en lo absoluto, espero que dejes hacerte circo y tomes tus responsabilidades como la mujer que eres.

O.

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