Escribo esto con la mano derecha mientras cepillo mis dientes con la otra, está puesto el último disco de Elan y hay una manzana guardada en el cajón del mueble donde también guardo mis calcetines y mis calzones.
En este mismo mueble están guardadas un par de bragas, unos calcetines, una carta con restos de lágrimas o agua y una bufanda, el juego de ropa no pertenece a la misma persona y estuvo en aumento hasta hace casi un año, donde por convicción dejé de creer en esa madre del romance y las novias y las cosas rosas y las pendejadillas complicadas.
En el camino de regreso, después de escupir toda la mierda que se espumó en la boca por el cepillo, la pasta y mis fierros, abro el cajón donde guardo la manzana de plástico y me cago de la risa acordándome de la noche que borrachísimo, intenté hacerle un hoyo para ponerle mota y fumar.
Lo único bueno que conservo de bueno en ese mueble, definitivamente, no son las bragas, ni las cartas, ni mis calzones; lo bueno que tengo ahí es una impresión de 4 dientes inferiores, regularmente chuecos, puestos como un frondoso recuerdo en la manzana de plástico, de una mujer liviana.
16 agosto 2011
07 agosto 2011
Iba a escribir una entrada bien azotada, pero luego me acordé que la morra a la que iba a escribir pues ya se abrió a la verga o se casó o nunca me dijo la verdad o se sentía aterrada por la distancia de su casa a mi casa o no sabía ni que pedo con su vida.
Y terminé confundiendo a todas las mujeres que quiero conmigo.
Y terminé confundiendo a todas las mujeres que quiero conmigo.
12 julio 2011
Iba a escribir un post que hablaría sobre una señora de unos 100 años que me encontré en el metro de camino a casa, pero se me atravesó esta canción en el iTunes y pues nada, que salen a jugar los pasos andados, la soledad y el recuerdo en espiral.
(Píquele al play)
¿Qué demonios estoy haciendo mal?
09 julio 2011
Soltar verdades con lágrimas en los ojos es el mejor ejercicio de sinceridad, afortunadamente los ojos hinchados duran sólo un día y las molestias por tener la lengua quemada por un café sabor calcetín unos dos o tres.
Ayer pasó todo y dije todo lo que tenía que decir, y hay una última cosa:
No le beso las manos y la frente a cualquiera que se me pone enfrente.
Sostengo mi postura.
Ayer pasó todo y dije todo lo que tenía que decir, y hay una última cosa:
No le beso las manos y la frente a cualquiera que se me pone enfrente.
Sostengo mi postura.
07 julio 2011
29 junio 2011
28 junio 2011
13 junio 2011
11 junio 2011
Ahora que hago memoria, viajo más desde que te conozco.
Quizás sea la idea guardada en algún lugar del recuerdo que me obliga a buscarte de manera inconsciente entre el asfalto, el olor a frenos quemados, las líneas infinitas de la carretera.
Hace poco, platicando con un buen amigo, llegué a la conclusión de que te estoy dando la vuelta porque le tengo miedo a caerme contigo y al mismo tiempo te busco en la nada que significa estar con otras mujeres que no son tú, ¿Qué estoy buscando? Te busco a ti.
Ahora estoy en otro lado y te pienso, no tienes idea de cuanto, pienso en tu risa, en tu boca, en ese par de ojos que pareciera que tienen un imán que se activa cuando me miras y pone en jaque mis piernas y mi voz, en esa calma, en el sabor de tu piel y lo bien que se sienten tus manos jugando con las mías.
Viajo para aprender a hacerte un espacio aquí a un lado, súbete cuando te canses de esperar otra cosa, porque veo difícil que alguien te llegue a pisar siquiera la sombra.
Quizás sea la idea guardada en algún lugar del recuerdo que me obliga a buscarte de manera inconsciente entre el asfalto, el olor a frenos quemados, las líneas infinitas de la carretera.
Hace poco, platicando con un buen amigo, llegué a la conclusión de que te estoy dando la vuelta porque le tengo miedo a caerme contigo y al mismo tiempo te busco en la nada que significa estar con otras mujeres que no son tú, ¿Qué estoy buscando? Te busco a ti.
Ahora estoy en otro lado y te pienso, no tienes idea de cuanto, pienso en tu risa, en tu boca, en ese par de ojos que pareciera que tienen un imán que se activa cuando me miras y pone en jaque mis piernas y mi voz, en esa calma, en el sabor de tu piel y lo bien que se sienten tus manos jugando con las mías.
Viajo para aprender a hacerte un espacio aquí a un lado, súbete cuando te canses de esperar otra cosa, porque veo difícil que alguien te llegue a pisar siquiera la sombra.
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