09 julio 2011

Soltar verdades con lágrimas en los ojos es el mejor ejercicio de sinceridad, afortunadamente los ojos hinchados duran sólo un día y las molestias por tener la lengua quemada por un café sabor calcetín unos dos o tres.

Ayer pasó todo y dije todo lo que tenía que decir, y hay una última cosa:

No le beso las manos y la frente a cualquiera que se me pone enfrente.

Sostengo mi postura.

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