Soltar verdades con lágrimas en los ojos es el mejor ejercicio de sinceridad, afortunadamente los ojos hinchados duran sólo un día y las molestias por tener la lengua quemada por un café sabor calcetín unos dos o tres.
Ayer pasó todo y dije todo lo que tenía que decir, y hay una última cosa:
No le beso las manos y la frente a cualquiera que se me pone enfrente.
Sostengo mi postura.
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