Ahora que hago memoria, viajo más desde que te conozco.
Quizás sea la idea guardada en algún lugar del recuerdo que me obliga a buscarte de manera inconsciente entre el asfalto, el olor a frenos quemados, las líneas infinitas de la carretera.
Hace poco, platicando con un buen amigo, llegué a la conclusión de que te estoy dando la vuelta porque le tengo miedo a caerme contigo y al mismo tiempo te busco en la nada que significa estar con otras mujeres que no son tú, ¿Qué estoy buscando? Te busco a ti.
Ahora estoy en otro lado y te pienso, no tienes idea de cuanto, pienso en tu risa, en tu boca, en ese par de ojos que pareciera que tienen un imán que se activa cuando me miras y pone en jaque mis piernas y mi voz, en esa calma, en el sabor de tu piel y lo bien que se sienten tus manos jugando con las mías.
Viajo para aprender a hacerte un espacio aquí a un lado, súbete cuando te canses de esperar otra cosa, porque veo difícil que alguien te llegue a pisar siquiera la sombra.
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