12 julio 2011
Iba a escribir un post que hablaría sobre una señora de unos 100 años que me encontré en el metro de camino a casa, pero se me atravesó esta canción en el iTunes y pues nada, que salen a jugar los pasos andados, la soledad y el recuerdo en espiral.
(Píquele al play)
¿Qué demonios estoy haciendo mal?
09 julio 2011
Soltar verdades con lágrimas en los ojos es el mejor ejercicio de sinceridad, afortunadamente los ojos hinchados duran sólo un día y las molestias por tener la lengua quemada por un café sabor calcetín unos dos o tres.
Ayer pasó todo y dije todo lo que tenía que decir, y hay una última cosa:
No le beso las manos y la frente a cualquiera que se me pone enfrente.
Sostengo mi postura.
Ayer pasó todo y dije todo lo que tenía que decir, y hay una última cosa:
No le beso las manos y la frente a cualquiera que se me pone enfrente.
Sostengo mi postura.
07 julio 2011
29 junio 2011
28 junio 2011
13 junio 2011
11 junio 2011
Ahora que hago memoria, viajo más desde que te conozco.
Quizás sea la idea guardada en algún lugar del recuerdo que me obliga a buscarte de manera inconsciente entre el asfalto, el olor a frenos quemados, las líneas infinitas de la carretera.
Hace poco, platicando con un buen amigo, llegué a la conclusión de que te estoy dando la vuelta porque le tengo miedo a caerme contigo y al mismo tiempo te busco en la nada que significa estar con otras mujeres que no son tú, ¿Qué estoy buscando? Te busco a ti.
Ahora estoy en otro lado y te pienso, no tienes idea de cuanto, pienso en tu risa, en tu boca, en ese par de ojos que pareciera que tienen un imán que se activa cuando me miras y pone en jaque mis piernas y mi voz, en esa calma, en el sabor de tu piel y lo bien que se sienten tus manos jugando con las mías.
Viajo para aprender a hacerte un espacio aquí a un lado, súbete cuando te canses de esperar otra cosa, porque veo difícil que alguien te llegue a pisar siquiera la sombra.
Quizás sea la idea guardada en algún lugar del recuerdo que me obliga a buscarte de manera inconsciente entre el asfalto, el olor a frenos quemados, las líneas infinitas de la carretera.
Hace poco, platicando con un buen amigo, llegué a la conclusión de que te estoy dando la vuelta porque le tengo miedo a caerme contigo y al mismo tiempo te busco en la nada que significa estar con otras mujeres que no son tú, ¿Qué estoy buscando? Te busco a ti.
Ahora estoy en otro lado y te pienso, no tienes idea de cuanto, pienso en tu risa, en tu boca, en ese par de ojos que pareciera que tienen un imán que se activa cuando me miras y pone en jaque mis piernas y mi voz, en esa calma, en el sabor de tu piel y lo bien que se sienten tus manos jugando con las mías.
Viajo para aprender a hacerte un espacio aquí a un lado, súbete cuando te canses de esperar otra cosa, porque veo difícil que alguien te llegue a pisar siquiera la sombra.
07 junio 2011
02 junio 2011
No entiendo esto que traigo guardado desde hace más de medio año, pero una cosa es entender y la otra es saber dónde radica la fuente de tal mezcla de pensamientos agolpados.
Pienso en ese par de ojos que me miraron entre humo, en el baile infructuoso otro día en otra casa, en su respirar tranquilo y acompasado, su calma, sus carnosos labios, su lunar.
Sigo respirando tranquilo y no entiendo nada, lo único que pasa aquí son mi piernas doblándose cuando estás cerca.
Pienso en ese par de ojos que me miraron entre humo, en el baile infructuoso otro día en otra casa, en su respirar tranquilo y acompasado, su calma, sus carnosos labios, su lunar.
Sigo respirando tranquilo y no entiendo nada, lo único que pasa aquí son mi piernas doblándose cuando estás cerca.
01 junio 2011
31 mayo 2011
Bailamos lento, tengo una mano en tu cadera y la otra sujeta tu mano que no toca mi hombro.
Escucho tu respirar agitado.
Estás llorando.
Te abrazo, intento escuchar tu explicación al llanto y te sigo abrazando.
No sé si lo húmedo de mi camisa era nuestro sudor o tus lágrimas.
Nos llenamos de humo los pulmones.
Tomo tu mano.
Me besas.
Te beso.
Espero afuera de cualquier lugar.
Me regalan un par de secretos unas desconocidas.
Esperamos.
Esperamos.
Esperamos.
Esperamos.
Esperamos.
Tropezamos.
Descansamos apoyados en una pared.
Desconocidos.
Rutas equivocadas.
Caminos de vuelta confusos.
Ya valió madre.
Tus ojos cerrándose.
Las piernas colgando en un sillón trasero.
Drive.
Madera aérea.
Tres búsquedas.
Un reproche.
Descanso.
18 mayo 2011
De gatos que brincan por las azoteas.
Acabo de tener uno de los sustos más grandes desde que vivo en el cuarto que está en la azotea de mi casa: Se brincó un gato güero.
Escuché clarito cuando aterrizó en el suelo, habrán pasado dos o tres segundos cuando vi una cabeza de gato güero asomarse entre la pared amarilla y la puerta blanca de metal. Ahí estaba, mirándome con sus pupilas dilatadas.
Habrá durado poco el enfrentamiento, un parpadeo y ya no estaba, se fue corriendo a la lavanda para tomar impulso y brincar a la azotea de la otra casa y seguir brincoteando como hacen todos los gatos güeros, pero falló en su intento y nada más la quebró. En su intento desesperado por escapar de mis gritos de homínido alfa, pegó de brincos en otros lados de la azotea, rompiendo más plantas y fallando su escalada. Aún no entiendo cómo logró bajar y no poder subir.
Finalmente encontró la salida corriendo hacia mi, vio una escalera escondida, la trepó y salió airado por el tejado donde está el tanque de gas, echó una mirada atrás y caminó con desprecio. Me dejó con el corazón acelerado y un par de gritos ahogados en la garganta.
Escuché clarito cuando aterrizó en el suelo, habrán pasado dos o tres segundos cuando vi una cabeza de gato güero asomarse entre la pared amarilla y la puerta blanca de metal. Ahí estaba, mirándome con sus pupilas dilatadas.
Habrá durado poco el enfrentamiento, un parpadeo y ya no estaba, se fue corriendo a la lavanda para tomar impulso y brincar a la azotea de la otra casa y seguir brincoteando como hacen todos los gatos güeros, pero falló en su intento y nada más la quebró. En su intento desesperado por escapar de mis gritos de homínido alfa, pegó de brincos en otros lados de la azotea, rompiendo más plantas y fallando su escalada. Aún no entiendo cómo logró bajar y no poder subir.
Finalmente encontró la salida corriendo hacia mi, vio una escalera escondida, la trepó y salió airado por el tejado donde está el tanque de gas, echó una mirada atrás y caminó con desprecio. Me dejó con el corazón acelerado y un par de gritos ahogados en la garganta.
10 mayo 2011
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