11 agosto 2009

Mi ideal de blog siempre se ha resumido a una palabra: simplicidad.

Nunca he podido escribir como escriben los grandes, mi cabeza se llena de ideas tan rápido que me cuesta trabajo vaciarlas una por una, generalmente vienen mezcladas en melancólicas oleadas de odio, alegría, amor, euforía y necesidad de nicotina. Quizá por eso tengo tantos problemas cuando quiero expresarme al hablar, generalmente cuando una crísis de lluvia de ideas llega, aparto los ojos de la persona a la que estoy hablando, o cruzo las manos o simplemente me quedo callado. Espero a que todas esas ideas nuevamente tomen su lugar en la fila, una consecuente a la otra, y así reanudo mi conversación. El tiempo promedio mientras les ordeno a las cabronas que tomen su lugar nuevamente es de 3 segundos, mientras que en los casos más extremos mejor dejo de conversar con la persona y corto el diálogo, la miro a los ojos y hago una expresión de ahogado, supongo que ellos entienden.

El que no entiende es el de aquí arriba, pero creo que hacer correr el hamster así está bien, nadamás falta entrenarlo o darle un poco de sedantes...

1 comentario:

Dendrita dijo...

A veces la simplicidad es mucho más interesante que la complejidad. Permite mucha libertad. Nueva visitante en tu blog, también.
Saludos!!!