16 febrero 2006

Via eterna.

Parece todo una mentira, cada vez que miro por el retrovisor mi vista se nubla, cuando volteo a la derecha, el espejo donde debería verse el carril de baja velocidad decide mostrarme enormes cantidades de fuego que consumen mi carro, todo cambia cuando veo el espejo izquierdo, la imagen que me presenta es de un cuadro en calma, de una cascada y un bello lago en el fondo de un hermoso valle, con montañas al fondo y extraños animales conviviendo pacíficamente unos con otros...

El carril me pide pasar a su espacio, acelero, acelero, 70, 80, 90, 110, 140...

El camino sigue siendo muy largo, ella me mira, siempre pregunta si ya estamos a punto de llegar, siempre le respondo que no, que mejor cante, que el calor es insoportable y que si, sí me gusta, que sus ojos son mi campo y que no, que no jale del freno de mano, no.

Entiende, ¡No hemos llegado!

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