16 octubre 2005

La autopista.

El velocímetro indica que tú y yo viajamos a 140 km/h, tu cabello dorado juega con espirales invisibles que forma el viento cuando entra por la ventanilla, tus manos apacibles describen figuras plásticas, de tus labios se desprenden melodías que me embriagan y hacen que pierda el control...

Un giro.
Otro giro.
Espiral infinita.
Deseo sublime.

Por fin se detiene el auto y me miras, estás agitada, respiras rápidamente y tomas mis manos, de nuevo siento ese choque eléctrico, te beso y me correspondes mordiendome los labios, te tomo por la cintura desabrochando en ese mismo momento mi cinturón de seguridad y te acerco a mi asiento.

Y.- ¿Te diste cuenta que estamos en sentido contrario?
O.- ¿Mhhh, importa mucho?
Y.- No.

No hay comentarios.: