Me he dado cuenta que muchas veces me guardo lo que pienso, que dejo que las cosas se destruyan o se compongan solitas. En cuestiones amorosas recientes solito me he puesto la venda en los ojos, me he dejado manipular y hasta chantajear, esa es mi naturaleza, me dejo llevar por las féminas muy fácilmente y siempre caigo como en una especie de ciclo repetitivo donde el juego se torna infinito y dañino.
Esta es mi historia.
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