Día 1.
¿Qué? No, hoy no puedo, tengo mucho trabajo, mi jefe me pidió unas cosas y tengo que estar toda la tarde y no sé si pueda terminar.
Día 2.
Quizá si nos podamos ver, pero quiero salir con mis amigos y no me gusta que me acompañes cuando me la estoy pasando de maravilla con ellos. -No lo dice, pero lo piensa-
Día 3.
¿El sábado? Va a estar muy difícil, tengo que salir con mis papás a mhhh, digamos, Chalma, me pidieron que los acompañara.
Día 4.
Ups, perdón, olvidé mi teléfono y ya no te pude llamar, No! no te enojes, salí con él por que es mi amigo, Nene! -tono meloso- Cómo crees que voy a estar saiendo con alguien más????
Día 5.
Ella ya no apareció, dejé de escribir pequeñas notas mientras escuchaba sus respuestas al teléfono, nunca me miró y nunca sabrá que existo, yo supe un poco de su vida, con eso estoy satisfecho.
Todo esto sucedía en la cafetería de algún Instituto, ella hacía su ritual para ocupar la mesa que está a lado de la librería, buscaba su teléfono y llamaba a su destino...
Lágrimas.
¡Qué suerte que estás conmigo Y.!
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