A veces me da por vomitar lo que traigo en el día, pero sólo es en días específicos, los días en los que pienso más en ti y en los proyectos que se me derrumbaron cuando me dijiste que no querías saber nada de mi, desde que te decidiste por el otro y por tu camino sin retorno a tu mundo laboral, a mis incontables horas de espera afuera de Mexicana y a la cantidad de lágrimas que te lloré por tanto tiempo.
¿Por qué me dejé de mi tanto? ¿Por qué no continué con mi proyecto? Misterio.
Me da por acordarme de mis 5 de fama, del 2001 y los premios, los abrazos y los juegos bajo un mantel de restorán elegante.
Me da por acordarme de Enrique, de todo lo que me platicaba y las enseñanzas que tengo guardadas en el semillero y que ya tengo que sacar del letargo, de esa cámara oscura donde tanto tiempo las cubrí con temor, dejándolas llenarse de polvo y lastimarse.
Me da por dejar de escribir como Humano... Y escribir como cerdo.
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