16 septiembre 2008

Lúdico.

Motivo suficiente tuviste para haberme llamado y romper tus acciones rutinarias, mientras me abrochaba el tenis izquierdo llamaste, un segundo tardé en reconocer tu voz y cinco invertiste en decirme las malas noticias.
De todo corazón espero que estés bien. Si te llega este mensaje por otras voces o por el viento que se cuela entre el pequeño hueco que está en la ventana de tu cuarto, quiero que sepas que me reconfortó mucho saber que estás bien, que juegas con la adversidad y que en tus arranques de persona madura intentas mantener ese cierto orden que tanto te cuesta equilibrar conmigo, gracias por reglarme esos dos minutos y medio de palabras, noticias, preguntas y paz.

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