Estoy tirado en mi cama, platicando con una amiga de la preparatoria sobre lo incómodo que es pasar más de 8 hrs sentado frente a una computadora, me arden los ojos y tengo los píes recogidos, los apoyo en la cabecera de mi cama, tengo la barba crecida de días y creo que es momento de cambiarle las navajas a la rasuradora eléctrica, así como salir a la azotea a disparale un poco a la gente que pasa de madrugada con mi rifle de la súper comercial mexicana.
Hace unos días descubrí que no puedo mirar a los ojos a la gente que pide dinero, ¿por qué? simplemente no puedo, instantáneamente me reflejo en ellos, me coloco en su lugar, ahí, 40 cm menos, con una mano estirada y la otra guardada en el bolsillo donde llevan las otras que les han dado en el transcurso del día, con los zapatos rotos y con la mirada jodida, por el sol y por la puta hambre que traería a cuestas. Simplemente no puedo.
1 comentario:
aceptalo querido, un día de estos tendras que rasgarte la ropa, usar un poco de tierra y escoger una linda esquina donde socializar con tus amados homeless, al final del dia decir, bueno gueyes luego nos vemos, mañana tengo clase...
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