Estaba segura de que el lugar donde cenaríamos esta noche sería el perfecto motivo para platicar sobre nuestros planes, trazando rutas sobre olas y marejadas, pensando cómo esquivar de la mejor manera nuestras tormentas, los dos dispuestos, comprometidos, juntos.
No hubo cena, le dejé la reservación del Lago al Oscar grande, 8.30 pm, con velitas y música de cuerdas, un mes me tomó anticiparla, previo pago y cargo minimo de cierta cantidad de tres ceros, incluidas horas de formarme y comprar los boletos del Trovador... para pura mierda.
Hace un rato, mientras dominaba el arte de la venta directa, miraba a las parejas que peregrinaban en búsqueda de un cuartito, una mísera cama donde pudieran acostarse, cojer, platicar sobre sus vidas y felicitarse por estar juntos un día más, llenos de flores, regalos, globos y miles de deseos positivos para su pareja, de dos, de dos...
No resistí... repitiendo el mismo patrón de toda la semana tomé mis manos, voltee las palmas en dirección a mi cara y solté a llorar, así como cuando se recuerdan cosas tristes... Y sin ganas de nada, con el rimel corrido y las medias rotas, me puse a gritarle, lo arañé y le solté una patada en la entrepierna; el muy hijo de puta no me compró mi globo de Corazón de 100 pesotes.
Feliz San Valentín (Elizalde).
2 comentarios:
Ahhh esos dias valentinoso, y esas personas que se besan y se tocan jo jo..
me da la tristeza cuando leo esto, anif :(
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