Dejemos que las cosas se decidan por un simple tiro de moneda, con el efecto al caer y verla destellar contra los rayos solares en su afan por seguir una simple trayectoria y la sensación de haber vencido o ser derrotado. Dejemos que nuestros caminos se trazen por un azar metálico, lleno de historias y de malas historias, otrora mal contadas.
Y que al final la confianza gane, que la tranquilidad con la que decidiste regresar a tus viejos senderos sea la que te llene de buenos augurios.
Deseote siempre lo mejor.
2 comentarios:
Este azar con cara de destino, vaaa, yo soy pesima en los volados de la vida, siempre pierdo! duh!
la pura buena vibra... grrr. grrr..
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