Necesitaba leche, papel higiénico y un paquete de navajas para mi rasuradora, estaba perdido entre tanto pasillo y mi pequeña lista de súper, escrita con una mina que encontré abandonada a un lado del escritorio, estaba despintandose por la mala calidad del grafito.
Pasé de largo tu carrito, bueno, no tan desapercibido, tenías un par de cajas de barritas para desayuno, justo de las que me gustan a mi, pensé que no sería incómodo para tí tomar otra, al fin de cuentas ya habías pasado una vez por dos, podrías pasar sin problemas por la otra...
Desde el momento que tu mano detuvo la mía para impedir el hurto...
Suaves olas de mar
Un atardecer
Tres violines
Vino tinto
El tiempo se detiene
Viento jugando con nuestro cabello
Un par de sábanas jugando a ser uno
Agua sobre las almohadas
Una cajetilla de cigarros sin encendedor
Mentitas que no son mentitas
Elevadores
Sueños
Convenciones
Tango
Santiago de Chile
Fumar es un placer
Dormir a tu lado
Cuernavaca
Pasto húmedo
San Luis Potosí
Catedrales
Palacios
Maletas
Nueve preservativos
Dos días
Vino tinto
Y cuando me indicaste el camino del pasillo, con la lista hecha pedazos y con las manos negras por la mina, se me ocurrió quedarme contigo, invitarte a cenar y pedirte que me ayudaras a ordenar mi alacena.
A la semana, te mudaste a mi apartamento, quitaste las cortinas de años sin lavar y compraste flores para el jarrón de la mesa del comedor.
A las dos semanas...
y siempre....
1 comentario:
y si nos encontramos de nuevo? yo compro flores para tu jarron y limpio la mesa... tu tiende la cama y ordena mi ropa.
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