Levantaste la mirada para contemplar el cuadro que se encontraba justo enfrente de ti, el tigre parecía acabar con la seguridad del cazador y el acompañante del cazador no dudaría un segundo en salir corriendo al encuentro de una zona segura, regresaste tu mirada a mis ojos, luego a mis labios, después de un beso te indiqué que el grifo estaba justo detrás, me mandaste besos y respondí con una sonrisa.
Bajo el reflejo de un instrumento que metafóricamente sirve para dar vida, unas manos deseosas de líquido se humedecían, cerraban el grifo, tomaban jabón y se frotaban, buena espuma, más espuma, abres el grifo y disfrutas la segunda sensación de purificación, tomas el agua entre tus manos, la esparces entre los pliegues de los años y los adivinos y la dejas caer entre tus dedos, llega a la porcelana y desaparece bajo la sombra de otra metáfora.
Cierras la llave del deseo y decides entre toalla o papel, papel.
Con el sonido de un pequeño arbol que cae, arrancas la hoja de sus otras hermanas, la miras, intentas olerla pero estás muy lejos y decides usarla a modo secante, tomas otra y disfrutas la textura de otro papel, sonries, el agua purifica y restaura, regresas a la mesa nuevamente y me miras.
-No le dará tiempo al cazador para matar al tigre.
Temo decir que acertaste.
1 comentario:
¿puedo elegir mi papel ahora?
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