Desde hace tiempo vengo huyendo de mi mismo, me oculto entre los ríos de gente que camina por la ciudad, cierro las puertas, no pruebo alimento, maltrato mis manos con el pavimento hirviente de las calles que llevan a tu casa y he dejado a un lado mi higiene personal.
Huyo de mi pasado, de ese enloquecedor tic tac de los tacones de sus zapatillas, del cambio de hoja de un libro, del respirar agitado de aquella sombra que se ha desprendido poco a poco de mi presente, de mis sueños, de mis antiguos momentos de efímera felicidad.
Es momento de reflexionar, de ordenar las ideas que traigo en la cabeza y de enviarle cartas, de llamarle a altas horas de la madrugada con el simple pretexto de escuchar su voz y de pedirle que se quede conmigo, a pesar de la distancia y de nuestro pasado.
Huyo de mi, después del accidente, nada ha regresado a su lugar, todo es diferente.
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Gracias por ponerle punto final a mi búsqueda.

