No es el simple hecho de estar tirados el uno junto al otro, es escuchar respiraciones, sentir latidos fuertes y acelerados, encontrar miradas que piden más, caricias que buscan correspondencia y besos largos y sinceros.
Dormir contigo es sentirme completo, poderte abrazar, agitarte un poquito y preguntarte si sigues despierta es, a pesar de los ronquidos más sexys de la vida, una de mis mejores motivaciones.
Entre mis labios se forma la frase temerosa de dos palabras y cinco letras.
Y te quiero así, ruda, misteriosa, decidida y mía.
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