Desde siempre te había prometido escribirte algo así bonito, lleno de cosas cursilonas y detallitos entre líneas. Desde que te leo, descubro cómo en cada letra te reinventas, abres tus brazos y transmites toda la empatía y amor que tienes por cada cosa que te hace feliz.
¿Te confieso algo? Cuando te conocí me encantaron tus rodillas y tus ojos, pero en especial tus rodillas apenas cubiertas por esa falda café y tus manos que jugaban con tu bebida y tus rodillas y tu cámara. Y tus ojos cuando me miraban preguntándome si tenía algo que decir y mi sonrisa torcida, esperando el momento en que pudiera decirte algo interesante, algo que pudiera llenar ese silencio entre mi risa chueca y tus rodillas.
Pero dejemos de hablar de tus rodillas, que como verás, me tienen intrigado, pero no por el hecho de conocer lo que hay más arriba o más debajo de esas rodillas, me tienen intrigado por que no dejo de pensar un solo día en ellas.
Pero esa es otra historia.
¿Cuándo regresas a México?
1 comentario:
Yo quiero uno así para mi. Ti?
:*
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