Leía en Twitter a una de mis amigas comentando sobre la delgada línea que existe entre el amor y el odio. Bien recuerdo que hace unos meses logré hacer, sin esfuerzo alguno, el brinco entre los dos estados, y fue tanta la energía que gasté en comprender que lo mejor para que la vida continuara era abandonarlo todo y reinventarme. Paso dificil y malabaroso, me costó días de ansiedad y pensamientos furtivos, que a fin de cuentas se iban con el viento que se cuela por el vidrio roto de la ventana de mi habitación.
No hay tal vidrio roto, lo inventé para poderme ayudar con alguna imagen, así como también me he inventado la mayoría de las imágenes malas y tristes que lograron hacer que poco a poco fuera perdiendo conciencia de quien era, hasta ahora.
El asunto aquí, querido lector afortunado, es que su escritor de cinco pesos está saliendo del bache, como tantas veces lo ha hecho, e intenta documentar los acontecimientos mientras el fuego del tiempo consume el combustible vital.
Y ya.
2 comentarios:
Sabías que TE AMO? :)
eres mi tocayo, no manches! qué curado!
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