08 octubre 2008

El metrobús.

Distante y tardío, los minutos pasan mientras el frío que entra de Insurgentes le recorre el cuerpo, lo toma de sorpresa, sube por su pierna derecha, jugando con su pantalón de señor de oficina y llega hasta su estómago, ahí, estómago y frío bailan mientras el poseedor del cuerpo intenta amainar tremenda sensación mientras frota sus palmas contra sus antebrazos, como abrazándose, piensa él mientras mira el escote de la blusa de la flamante chica que seguramente irá a refugiarse de las miradas lascivas de los hombres y pocas mujeres que se atreven a mirarle el escote que esconde detrás un par de pezones duros, por el frío, dice ella.
Un minuto pasa mientras él con sus miradas, sus abrazos a sí mismo y sus observaciones sobre el mundo en general le hacen recordar que espera el articulado, uno, dos vagones y subirse, empujarse los unos contra los otros y cantar el lamento del citadino, luchar contra su propia física y desafiarse para compartir el mismo espacio en el mismo lugar, en el mismo tiempo. Él corre, golpea con sus codos a la muchacha de los pezones duros y sale victorioso de una lucha de miradas contra otro citadino que intentó ganarle el lugar, los asientos son para todos, pinches viejas no se los merecen, querían igualdad, ¿no?, piensa el joven mientras mira de reojo su reloj, cuarto para las nueve, puta madre, otra vez tarde.
Ruidos de ciudad, un señor que se sube a pedir al metrobús, una niña que se arrastra entre los pulidos zapatos de la gente de Insurgentes, un par de novatos de vida riéndose de un calvo y un grupo de amigas que se autonombran zorritas.
Trece estaciones, unas más, no más… Llegar a tal estación para tomar el camión hacia vallejo es acto de malabarismo puro, es enfrentarse a su propio ser y buscar el tótem. Y ser uno con el camino, el polvo, las tarjetas electrónicas y el buenos días, acompañados por el sonido de inicio de Windows, con una taza de café con sabor a calcetín.
Puto metrobús.

1 comentario:

Layon dijo...

me parece perfecto. metrobus porqueria que abre las puertas para adentro