Camina sobre una plataforma sostenida por un solo pilar, brinca, deslízate entre la siguiente letra, disfruta el corte, E, una O cortada… Viene el espacio, silencio, el vacilar entre querer decirlo todo y quedarse callado, el necesario ritmo del lenguaje, el espacio para pensar más de dos veces qué es lo que se desea, qué es lo que se espera.
Enseguida los brazos abiertos, dispuestos al mejor tiempo, al esperar, al desear, al querer y dar, afilada punta, A, con cuidado que comienza la palabra y ya no hay marcha atrás. Felicidad, saltos y recorrer caminos, bien sostenidos, la m, tres, para formar una completa familia, unidos y siendo uno solo, pero cada uno parado en el lugar que le corresponde. Y llegan los ciclos, los altibajos, la definición de que las cosas se hacen de manera recíproca, trazando pequeños círculos y definiéndonos dentro de nosotros, dentro de nuestra íntima definición de perfección, de lo que nos damos el uno al otro y de precisas dimensiones, de lo que definimos como nuestro.
Y léelo bien:
Te amo.
Y se esconden tantas cosas tras las palabras…
1 comentario:
TE AMO
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