Eterno jugueteo entre mi recuerdo de esa tarde de tráfico y tus ojos cálidos, ocultándose detrás de un vaso con café guatemalteco y té chai.
Y la necesidad de informarte que en ese preciso momento tus rodillas me incitaron a pensar tantas otras cosas, sin escucharte apenas, decidí perderme entre tus piernas, comenzando por tus rodillas.
1 comentario:
ji ji ji... ji ji!
Publicar un comentario