17 diciembre 2006

Doscientos Sesenta y Uno.


Es el golpeteo lo que me obliga a continuar con la danza intermitente entre las letras que se persiguen tomandose de los extremos o de los pequeños hilos que forman los espacios entre ellas. La a y la z cada día llevan una mejor relación, a pesar de que una esté por encima de la otra. A veces se aparece la famosa ñ, tan linda con su tilde encima, como una señora con sombrero y guantes para cortejar. Recuerda Julio, siempre pisar en un perfecto ritmo las letras, nunca al mismo tiempo, como las campanas que ahora escuchas a lo lejos, ding, ding, ding. Recuerda mirar tu muñeca y el tiempo que juega en ella. La ventana espera esa mirada fugaz, como si esperaras encontrar la respuesta a tu falta de palabras en la calle que te regala como un cuadro vivo. Debes apresurarte, si escribes a dos dedos, Julito, tu novela no estará terminada a tiempo, y tu pedazo de papel mojado se quedará justo entre la linea que divide al 3 del 2, no pudiendo abandonar tu inicio de Rayuela.

2 comentarios:

Nessa Yávëtil dijo...

¡Quiero leer Rayuela! Perooooooo primero debo "despachar" a todos los integrantes de la lista de espera :(

la_luminosa dijo...

ahh ese cortazar, otro pedo me cae.