La espera en la sala de abordaje es una de las peores fases en mi historia como viajero.
Sé que te encontraré al final del camino, sé que en el viaje estarás conmigo, sé que puede ser una vía escarpada y que algunas veces encontraremos derrumbes y será necesario bajar y recorrer el camino a pie, con días de demora y quizá años enteros de incertidumbre esperando a que otro tren pase por esa vía y me permita abordar.
El destino prometido es increíblemente bello, pasar mi vida a lado de la persona que amo será la recompenza por esperar, por haber sido incitado por otros destinos y salir librado -afortunadamente- de ellos.
Como todo buen viajero suelo cometer errores, en ocasiones no cumplo lo estipulado en los contratos y suelo fallar con cierta regularidad en mis citas, pero cada vez, cada día intento mejorar, esperando con ilusión y con los brazos abiertos a la que es mía...
Y tus manos se convierten en mis manos, tu piel se fusiona con mi piel y seguimos nuestro camino, nuestro camino, nuestro camino siendo uno solo.
Uno.
Dos.
Uno.
y ya.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario