09 noviembre 2005

Persianas...

Uno, dos, tres...
Uno, dos tres...
Uno dos tres...

Ahora la oscuridad nos cobija, me acerco a ella y la beso, intento buscar su mano tirando suertes al vacío y no la puedo encontrar, no veo sus ojos, su respiración se torna más agitada y me atrae, siento su calor, respira, respiro, se desprende de su atuendo, imagino su silueta, los ojos no se acostumbran a tanto vacío, mis ojos quieren acostumbrarse a su imagen, la descubro tendida en mi cama, mírame, te miro, respírame, respiro, poseeme, te poseo...

Un hilo de luz ilumina su piel desnuda, descubre que la observo y se cubre con su fino pudor, segundos despúes mis ojos quedan deslumbrados por un precioso destello aceituna...

Y.- Hola.
O.- Hola preciosa.
Y.- ¡Que rico dormí!
O.- Yo no he dejado de verte.

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