29 septiembre 2005

Yggdrasil

Disfruté de una buena tarde bajo los rayos del segundo sol en lo que parecía mi último día en ese bello conjunto de hojas y tallos gigantes, los campos de contención /activados por ergs/ parecían muy delicados y hacía mis nervios poner de punta cuando salía de ellos para poder volar un rato, /La nanotecnología que cubría mi cuerpo era suficiente para protegerme de leves impactos de polvo cosmico/ he platicarles que a pesar del tiempo que he vivido en Yggdrasil me es difícil respirar con ayuda de esas miniaturas, al principio me sofocaban, me mareaba a los cinco primeros minutos y terminaba casi en estado de shock cuando no recordaba la clave de desintegración del traje... Bellos tiempos.

Recuerdo también el calor que nos brindaba el pequeño espacio que nos reservaron, cada vez que entrabamos a nuestro lugar lo primero que ella hacía era besarme los labios, me cerraba los ojos con sus manos y jugabamos a descubrirnos, no sabíamos con certeza si la IA del árbol nos brindaba completa privacidad, /ya que las paredes se tornaban transparentes y en determinados momentos se tornaban completamente reflectivas/ ella me tomaba de las manos y las sujetaba firmemente, no quería irse, no la quería dejar ir.

Mi día concluyó en paz, en sueños febriles recuerdo a Y. hablandome al oído, pidiendome una noche más, unas horas más. Y. ¿estás conmigo? ¿qué es esa estática? ¿será este el paraíso? ¿los cíbridos tenemos paraíso? ¡¡¡¡Yyyyyyy....!!!!

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//Fin de Archivo.

1 comentario:

Gilmar Ayala Meneses dijo...

La "y" griega sigue partiendo en dos tus pensamientos...